Perdonad si he tardado un poco en colgar otro post desde el último dedicado a los nichos hippies, pero los meses de julio y agosto son difíciles de compaginar a la hora de sentarse frente al ordenador y redactar algo con cierto rigor y sosiego.
Como ya estamos cerca del final de temporada, uno acostumbra a hacer un cierto banlance de aquellos temás manifiestamente mejorables dentro del sector que nos atañe, y que no es otro que el náutico.
El título de este post, yo creo que describe perfectamente hacia donde me dirijo. Quiero hacer una reflexión profunda respecto a la falta de civismo y educación que se percibe, cada temporada más, en las playas y lugares de fondeo de Formentera y yo creo que también en el resto de la costa balear.
Dice Alfonso Ussía en su "Tratado de las buenas maneras" que la peor plaga que padece hoy la humanidad es la de la grosería. Hoy el todo vale se confunde con lo guay, lo moderno mola y el insulto pone.
Pues este problema ha llegado también a nuestras costas y en concreto a la navegación de recreo.
Tuve la suerte y el privilegio de iniciarme en la práctica de la navegación desde muy joven. Apenas tenía siete años cuando mi padre me compró un primer bote de tres metros con el que aprendí a remar. Estamos hablando del año 1.967. Desde esa época, mi padre dispuso de tres embarcaciones en distintos años con las que pudimos navengar hasta principios de los años noventa por todas las Baleares. Tuve también el privilegio de conocer las playas de Formentera a principios de los setenta, en pleno mes de agosto y con apenas media docena de embarcaciones fondeadas en Espalmador. También a esa edad, me recreé la vista con los prismáticos viendo los primeros nudistas en las playas de Formentera.
Siempre he considerado que los barcos son una forma de obtener libertad y sobre todo independencia, evitando las aglomeraciones y los inconvenientes de ir a playas concurridas y desbordadas.
Pero mucho me temo que en los últimos años la navegación de recreo precisa un Tratado de las buenas maneras, y de forma urgente. Siempre he dicho que en las escuelas de náutica, ( yo creo que también en las de enseñanza primaria y secundaria) debería existir una asignatura que se denominase civismo náutico, en que enseñaran entre otras cosas a: Entrar en una cala o fondeadero a motor sin hacer oleaje, fondear a distancia prudente y discreta del resto de las embarcaciones, utilizar los botes auxiliares y demás artefactos flotantes ( motos acuáticas, windsurf etc, etc) sin amenazar la seguridad del resto de embarcaciones. Y un sinfín de detalles que hoy por hoy son completamente ignorados por una mayoría de usuarios que en muchos casos, esto de la navegación de recreo les viene grande.
Es desgraciadamente habitual estar fondeado en un lugar tranquilo y que aparezca un mastodonte con miles de caballos de potencia pasando a escasos metros de las embarcaciones fondeadas a toda velocidad y dejando unas olas de vértigo capaces de ocasionar algún accidente.
Una vez ha fondeado a escasos metros de nosotros, y pese a las malas caras y algún gesto indicativo de que el mar es muy grande y hay suficiente espacio para estar todos anchos e "independientes", sin tener que compartir, poco más o menos, la conversación de barco a barco, empieza el show y despliegue de juguetes y aparatos ruidosos e indebidamente utilizados.
Este tipo de navegante es tendente a fondear donde prácticamente ya no hay sitio, convirtiendo la zona de fondeo en un hormiguero náutico.
Seguidamente, empieza el espectáculo, y tenemos que sufrir la inevitable sesión de moto acuática sorteando barcos y gente del resto de yates que intenta nadar y disfrutar plácidamente de las aguas turquesas de Formentera.
A continuación y muchas veces a remolque de la misma moto de marras, hay que soportar la inevitable Banana, cargada de niños, en muchos casos sin salvavidas, gritando y pasando una vez sí y otra también a escasos metros del resto de la flota.
Y tampoco podemos librarnos de la barca de excursión masiva de turno que elige fondear donde ya no caben los barcos para lanzar al mar a todo su pasaje e invadir nuestra independencia.
Al reclamarles que por favor, mantengan un mínimo de distancia para estar todos cómodos, surge la inevitable y fatídica frase: Oye tú, el mar es de todos, que te has creido!!!.

¿Queréis más?. Seguro que, algunos de vosotros ha padecido la tortura de estar tranquilamente fondeados en una cala prácticamente solos, y fondearle a escasos metros un barco con los altavoces a todo meter convirtiendo su cubierta en una sucursal de las discotecas ibicencas, pero a plena luz del día y estropeando un día de relax y descanso. Ah,y barra libre naturalmente.

Todo esto demuestra que aquellos tiempos en que en el mar se encontraban auténticos aficionados y navegantes educados está en proceso de demolición si no hacemos algo los que todavía pensamos que, practicar la navegación deportiva es una afición y no un signo externo de poder, lo que viene a resultar una horterada.
En los años cincuentas y sesentas los ingleses construían un tipo de yate denominado Gentleman Yacht. Hoy sería muy difícil saber como asignar ese tipo de barco.
Actualmente, todavía podemos deleitarnos viendo al Creole, un yate de principios de siglo construido en Inglaterra para un Lord y que tiempo después pasó a ser propiedad de la familia Niarchos. Actualmente, sus armadoras son las hijas de Gucci, el propietario de la prestigiosa firma de moda, asesinado por su exmujer.
Y como colofón, esta foto de la goleta "altair" vieja conocida de las costas de Ibiza y Formentera por cuanto uno de sus anteriores propietarios, Miguel Sans Mora, conocido industrial catalán, pionero y personalidad en el mundo de las regatas de principios de siglo, fué su armador a partir de los años cuarenta adquiriéndola en un puerto del sur de Inglaterra y teniéndola en su poder hasta finales de los años ochenta. Este precioso barco frecuentaba mucho el Puerto de San Antonio ya que la familia Sans había adquirido muchos terrenos en esa zona, concretamente la zona de Cala Bassa.
Este verano, el "Altair" ha recordado sus años pitiusos, fondeando en Mitjorn.
Este verano, el "Altair" ha recordado sus años pitiusos, fondeando en Mitjorn.
Hay que recordar que Alfonso era un navegante habitual abordo del yate "Giralda" de S.A.R Don Juan de Borbón, Conde de Barcelona.







Suscribete
Bueno, ya veo que has puesto lo de los comentarios... Como te dije, me ha parecido MUY bueno--y necesario--este post. Espero que lo lean los horteras nuevos ricos y aprendan algo. Muchos besotes, M.
ResponderEliminarMerche:
ResponderEliminarYo también espero que algún que otro indocumentado tome nota de todo lo expuesto.
Besos,